1 de noviembre de 2015

CALENTAMIENTO INVERNAL

Atrás quedaron los calurosos días de este pasado verano, comienza el frío y con ello una nueva forma de plantear los calentamientos previos a nuestra sesión de actividad físico-deportiva.

Lo primero es tener claro que el comportamiento tanto de nuestra musculatura y, por consiguiente del rendimiento,  no es el mismo con temperaturas que distan entre sí, a pesar de la capacidad del organismo de adaptarse a las diferentes condiciones externas.

Todo el que practica algún tipo de actividad físico-deportiva percibe las distintas sensaciones que producen los cambios en función de las condiciones climatológicas (frío, calor, humedad…), por lo que ese es el momento en el que entra en juego el sentido común. Más frío, mayor necesidad de adaptación, mayor necesidad de un calentamiento de mayor intensidad.

Partimos de que el frío hace que, simplemente el reposo, ya suponga un gasto energético mayor. ¿Por qué? Influyen varios factores que no aparecen en condiciones inversas: efectos hormonales, aumento de la actividad involuntaria (las famosas tiritonas), consumo extra de las reservas glucolíticas por el tipo de contracciones (Fibras FT)… pero dejemos los términos fisiológicos al margen.

Lo primero: EL CALENTAMIENTO. Ya no basta con el más básico que utilizamos habitualmente cuando entrenamos en cubierto o al aire libre en condiciones óptimas. Necesitamos una entrada en calor que nos ayude a mantener la temperatura corporal interna (37º), aumentarla y por encima de todo, evitar descensos de esta. Por eso os proponemos un Dynamic Warm Up que os ayudará en este proceso incial.

Los beneficios que nos da una buena “puesta a punto” se pueden resumir en:

-  Mayor velocidad de contracción del músculo, lo que se traduce en una mejora de fuerza y velocidad.

-  Mayor liberación de oxígeno a los músculos por el aumento de la temperatura sanguínea.

-  Mayor rango de movilidad en las articulaciones.

Tras el calentamiento, ¿cómo optimizar el rendimiento en ambientes fríos?

-  Limitar la exposición a este tipo de ambientes y sobretodo reducir los tiempos de recuperación que puedan producir un rápido descenso de la temperatura corporal.

-  Evitar los entrenamientos prolongados en este tipo de circunstancias.

-  Usar una ropa adecuada que nos ayude a mantener la temperatura corporal.

-  Potenciar el desarrollo del consumo máximo de oxígeno ya que se verá reducido en estos ambientes.

-  Potenciar el aumento del umbral anaeróbico.

-  Asegurar un inicio adecuado, mediante un calentamiento general y específico que nos de unas condiciones óptimas para empezar.

-  Preocuparse de mantener una buena hidratación, a pesar de que la sensación de necesidad de esta, sea inferior que en condiciones de calor.


No hay excusas. Lo que no te mata te hace más fuerte, y el frío no es ningún asesino 






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